Sólo un día con América
¿Podrá mi alma descansar sosiega, sin el fragor de tu nombre,
¿Podrá mi alma descansar sosiega, sin el fragor de tu nombre,
y vivir sin tu imagen clavada en
la intimidad de mi recuerdo?
Aún no sé, amada mía, si un día
como tal llegase,
Y si llegase prefiero partir
amándote con furor latente
Que vivir desventurado y de tu
amor carente.
En esta pulcra noche cantaré tu
nombre
Y resonará en el cielo cual
oración silente,
Sólo así sabrá el mundo mi pasión
perenne.
Y tú, doncella preciada,
escucharás el canto
De la voz de mi alma por quererte
tanto.
América, tu rostro alberga la
belleza suma,
Que de gozo inflama a mi vencido
corazón
Cuando yace en su insoportable y
tenebroso abismo.
Más por esto crece mi fe en el
poder de tu encanto,
Y ensalzo, glorioso, la magnitud
de tu nombre santo.
Permite en esta noche embriagarme
con el néctar de tu voz,
Y con el ímpetu de tu mirada
hechizar a mi existencia
América, por ti suspira mi alma y
crece mi pasión perenne.
Deja que mis manos recorran de
tus labios su contorno,
Así, esperaré anhelante de tu
presencia su fiel retorno.
Autor: Gustavo Jiménez
Poemario: El canto del alma
Editorial Hominis
Derechos Reservados

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