miércoles, 10 de junio de 2015

Tu engaño



Tu engaño
 
Levanté mis manos en un día de guerra
Para proclamar la paz en un mundo de disturbios.
Quise que mi sangre corriera como señal de alianza
Entre el bien y el mal… pero no fue así.

Mi sangre corrió, pero te burlaste de la condición de mi rostro
Y mi ejército levantó también sus manos, siguiendo mi ejemplo.
Cuando ellos levantaron sus manos tú levantaste tus armas
Para convertirlos en piltrafas humanas.

Pero jamás pudiste destruirlos
Porque en sus corazones llevaban mi doctrina
y en su alma guardaban una a una mis palabras.
En cambio, cuando yacía en mi lecho, proclamaste:
“La rebeldía tiene precio, he aquí la prueba”.

Pasaron los días y resucité dotado de un gran poder,
Desde entonces comenzó mi revolución.


Poemario: He aquí el hombre
Autor: Gustavo Jiménez
           Editorial Hominis

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