sábado, 20 de junio de 2015

Paraguaya


Paraguaya

(A Nery Cubilla)

¿Dónde se esconde la belleza que la vida te ha legado?
¿Dónde habitan tus emociones indómitas como la vida misma?
¿Dónde los suspiros que se escapan de tu alma al nacer el alba?
Dime, Paraguaya, dónde está el secreto de tu mágico destino.

Me interné en mi silencio para interrogarlo… y él guardó silencio,
Busqué en mis soledades, y en cambio, solo hallé la soledad,
Pregunté a la noche, pero ella se escondió detrás de su misma oscuridad,
Pasaron muchos años para entender tu sublime misterio, Paraguaya.

Y un día, explorando la extraña y taciturna senda de mi percepción,
Hallé que las itinerantes almas como tú, poseen paradójica existencia,
Hallé que deambulan cuando los humanos duermen en noches placenteras,
Y que exaltan la belleza de la vida… aún cuando la vida parece declinar.

Entonces, Paraguaya, entendí dónde habita la belleza de tu encanto,
Sin internarme nuevamente en algún negro y sepulcral silencio,
Comprendí que las emociones y los suspiros más profundos de tu ser
Palpitan incesantes en la magia de tus letras, y en tu fantástica mirada.

Por todas estas cosas, yo te canto Paraguaya, con mexicano sentimiento.


Gustavo Jiménez
Méx., DF 9 de febrero de 2015

Derechos Reservados

viernes, 19 de junio de 2015

Forjador de mi Destino




Forjador de mi Destino


Para ti, papá, en este día del padre

Decirte quiero lo que nunca pude,
lo que alberga mi alma desde cuando niño;
Pasó el tiempo y consumió mi infancia
Y al igual que tú, hoy también yo soy un hombre.

Sonreír no puedo con mi ser entre tus brazos
Pues te fue imposible detener el tiempo o cambiar la historia
Pero basta con saberme tan amado por ti
Para decirte hoy lo que nunca pude.

No sé si decirte amigo o llamarte hermano
Pues me he convencido que desde mi tierna cuna
Y en cada hora de mi agotada vida
Yo siempre pude caminar contigo.

Nada hice, padre, para merecerme tanto
¿Por qué derrochaste tu vida al amarme así?
Eres más grande que mi fiel amigo
Pues tu vida entera la ofrendaste por mí.

Fuiste tú el constructor de mi destino
Maestro insigne en cada instante de mi vida,
Aquél sabio que alumbró mi oscura senda,
Forjador incansable de mi feliz destino.

Hoy he comprendido, al fin, la grandeza de tu amor
Y que en mi vida imperaba un vacío de amistad;
al final de mi jornada se fue aquél a quien llamé amigo
Pero al mirar atrás, me di cuenta que aún podía contar contigo.

Además, confieso a todos que callar no puedo
Este hondo cariño que por ti yo siento,
Y hoy, decirte quiero lo que nunca pude
Aquello que parecía oculto en mi pensamiento.

Mi magna dicha, es poder llamarte padre
… se consuela mi alma al poder nombrarte
Y hoy te digo que aquél maestro, aquél sabio y aquélla luz
Aún en el presente, para mí, sigues siendo tú.




Poemario: El canto del alma
Autor: Gustavo Jiménez
            Editorial Hominis

Derechos Reservados

miércoles, 10 de junio de 2015

Tu engaño



Tu engaño
 
Levanté mis manos en un día de guerra
Para proclamar la paz en un mundo de disturbios.
Quise que mi sangre corriera como señal de alianza
Entre el bien y el mal… pero no fue así.

Mi sangre corrió, pero te burlaste de la condición de mi rostro
Y mi ejército levantó también sus manos, siguiendo mi ejemplo.
Cuando ellos levantaron sus manos tú levantaste tus armas
Para convertirlos en piltrafas humanas.

Pero jamás pudiste destruirlos
Porque en sus corazones llevaban mi doctrina
y en su alma guardaban una a una mis palabras.
En cambio, cuando yacía en mi lecho, proclamaste:
“La rebeldía tiene precio, he aquí la prueba”.

Pasaron los días y resucité dotado de un gran poder,
Desde entonces comenzó mi revolución.


Poemario: He aquí el hombre
Autor: Gustavo Jiménez
           Editorial Hominis

Derechos Reservados