Forjador de mi Destino
Para ti, papá, en este día del padre
Decirte quiero lo que nunca pude,
lo que alberga mi alma desde cuando niño;
Pasó el tiempo y consumió mi infancia
Y al igual que tú, hoy también yo soy un hombre.
Sonreír no puedo con mi ser entre tus brazos
Pues te fue imposible detener el tiempo o cambiar la
historia
Pero basta con saberme tan amado por ti
Para decirte hoy lo que nunca pude.
No sé si decirte amigo o llamarte hermano
Pues me he convencido que desde mi tierna cuna
Y en cada hora de mi agotada vida
Yo siempre pude caminar contigo.
Nada hice, padre, para merecerme tanto
¿Por qué derrochaste tu vida al amarme así?
Eres más grande que mi fiel amigo
Pues tu vida entera la ofrendaste por mí.
Fuiste tú el constructor de mi destino
Maestro insigne en cada instante de mi vida,
Aquél sabio que alumbró mi oscura senda,
Forjador incansable de mi feliz destino.
Hoy he comprendido, al fin, la grandeza de tu amor
Y que en mi vida imperaba un vacío de amistad;
al final de mi jornada se fue aquél a quien llamé amigo
Pero al mirar atrás, me di cuenta que aún podía contar
contigo.
Además, confieso a todos que callar no puedo
Este hondo cariño que por ti yo siento,
Y hoy, decirte quiero lo que nunca pude
Aquello que parecía oculto en mi pensamiento.
Mi magna dicha, es poder llamarte padre
… se consuela mi alma al poder nombrarte
Y hoy te digo que aquél maestro, aquél sabio y aquélla
luz
Aún en el presente, para mí, sigues siendo tú.
Poemario: El canto del alma
Autor: Gustavo Jiménez
Editorial Hominis
Derechos Reservados

No hay comentarios:
Publicar un comentario