martes, 4 de noviembre de 2014

El joven rico


El joven rico

“Dame una moneda, hermano”,
Imploraba el pordiosero,
A un rico que caminaba
Por las calles con esmero.
¿Qué quieres, amado hombre?
-Preguntó con cortesía
Te daré lo que me pidas,
Si me das con alegría
De tu alma limpia y pura
Bendición en este día.

“Que el santo Dios te bendiga
Por mis manos, caballero”
Y al instante el joven rico,
Dando gracias hacia el cielo,
Levantó por vez primera
De la mano al pordiosero.

Le dio unas cuántas monedas
Cumpliendo su fiel promesa,
Mientras que el pobre halagaba
Del joven su gran proeza.
Pues de todos los transeúntes
Que ignoraban su bajeza,
Al fin un rico encontraba
De su alma la belleza.

“No solo saciaré tu hambre”,
Dijo el joven al hermano
A partir de hoy, te lo juro
Yo te extenderé mi mano,
Cuanto la tormenta aflore
En tu vida, buen anciano.
Se estrecharon como nunca
Pordiosero y joven rico
Y en santa paz emprendieron
Uno a uno sus caminos:
El joven se asemejó al pobre
Y el pobre, al fin se hizo rico

¡Qué grandes los corazones!,
Me dije muy conmovido
Grandes cuando Dios los junta
Y laten al mismo ritmo.
Esta es una historia nueva
Del pobre y el joven rico.

Poemario: El distante cercano
Autor: Gustavo Jiménez
           Editorial Hominis

Derechos Reservados

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