¡Eternízate!
En mi juventud oí desde lo profundo de mi alma
Una voz imperativa que me ordenaba, ¡eternízate!
Y desde entonces me volví el profeta del amor,
Pues alguna vez tuve la necesidad de amar
Y fue así como mi vida adquirió sentido.
Ahora que los años han caído sobre mí,
He entendido que el amor es la fuerza
que nos empuja a la eternidad.
Quienes han amado al grado de morir crucificados
Han hecho de su vida un recuerdo inmemorial
Y de sus actos una lección de amor.
Yo, mientras tanto, me eternizaré,
En cumplimiento a la voz que oí en mi juventud.
Poemario: El canto del Alma
Autor: Gustavo Jiménez
Editorial Hominis
Derechos Reservados

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