martes, 18 de noviembre de 2014

Sinfonía del Mar

Sinfonía del Mar

(Un homenaje a Sinfonía del Mar de Acapulco, Guerrero.)


Llegando a tus plantas, reverente te contemplo,
En una hermosa tarde de extraño desconsuelo.
Presiento que el barullo que escucho al arrimarme
Y el eco de tus olas que sigilosas corren ondulantes
Son la sinfonía extravagante de la santa y admirable eternidad.

Mansión terrena que encarnas la lindeza del destino,
Que obsequias, al instante, sosiego y ternura al caminante
Y en tus aguas traslúcidas descubre esperanza el navegante.
Tú que zarandeas sin descanso de la gaviota su existencia
Arrúllame, oh ninfa, en tu seno con dulce sinfonía.

Mi espíritu se eleva escrutando en las alturas,
En un silencio de poética y mística añoranza
Intenta develar lo imposible de tu esencia
Con unas letras que nada dicen si en ti no están unidas,
Más en ti, todo es tan real como la veracidad de tu presencia.

Sinfonía del Mar, orgullo bendito del alma guerrerense.
Piedad sin tregua de los seres que te buscan, errantes y abatidos,
Baluarte indestructible y blasón que enarbolan con ahínco los amantes
Rincón celeste que despiertas el espíritu del ser itinerante
Y al peregrino lo conduces a la exaltación de tus encantos.

En tus aguas reside la belleza con notable sinfonía,
Y el sol, aprisionado en tu horizonte en cada atardecer
Proclama con destellos que se va sin despedirse,
Pues calcinante regresará en la música de cada amanecer
Reflejando en tus adentros que aún palpita sin rendirse.

Quisiera, antes que muera, regresar para Acapulco
A extasiarme hondamente con tu música bendita,
A mirar con alegría el cíclico camino de un sol tan majestuoso,
A sentir las caricias del vaivén en tardes placenteras,
Y a reconfortarme como nunca al amparo de tus aguas.

Me iré sin despedirme, grandiosa ciudad marina,
Pues volveré un día, a rendirte un homenaje a tus plantas, victorioso.
Que venga el navegante y que siga mi camino,
Que venga el místico y contemple, cortejado con bella sinfonía,
La grandeza de la vida encerrada en el fondo de tus aguas.

Vuelen, vuelen gaviotas en amplio firmamento,
Den gloria los vientos con raudos y rítmicos compases.
Júntense viajeros, artistas y curiosos caminantes,
Miren el sol en su camino queriendo ya ocultarse,
Allá en el horizonte de una eterna y sublime sinfonía.


Autor: 
           Gustavo Jiménez

Derechos Reservados
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario