Sinfonía del Mar
(Un homenaje a
Sinfonía del Mar de Acapulco, Guerrero.)
Llegando a tus plantas, reverente te
contemplo,
En una hermosa tarde de extraño
desconsuelo.
Presiento que el barullo que escucho al
arrimarme
Y el eco de tus olas que sigilosas corren
ondulantes
Son la sinfonía extravagante de la santa y
admirable eternidad.
Mansión terrena que encarnas la lindeza
del destino,
Que obsequias, al instante, sosiego y
ternura al caminante
Y en tus aguas traslúcidas descubre
esperanza el navegante.
Tú que zarandeas sin descanso de la
gaviota su existencia
Arrúllame, oh ninfa, en tu seno con dulce
sinfonía.
Mi espíritu se eleva escrutando en las
alturas,
En un silencio de poética y mística
añoranza
Intenta develar lo imposible de tu esencia
Con unas letras que nada dicen si en ti no
están unidas,
Más en ti, todo es tan real como la
veracidad de tu presencia.
Sinfonía del Mar, orgullo bendito del alma
guerrerense.
Piedad sin tregua de los seres que te
buscan, errantes y abatidos,
Baluarte indestructible y blasón que
enarbolan con ahínco los amantes
Rincón celeste que despiertas el espíritu
del ser itinerante
Y al peregrino lo conduces a la exaltación
de tus encantos.
En tus aguas reside la belleza con notable
sinfonía,
Y el sol, aprisionado en tu horizonte en
cada atardecer
Proclama con destellos que se va sin
despedirse,
Pues calcinante regresará en la música de
cada amanecer
Reflejando en tus adentros que aún palpita
sin rendirse.
Quisiera, antes que muera, regresar para
Acapulco
A extasiarme hondamente con tu música
bendita,
A mirar con alegría el cíclico camino de
un sol tan majestuoso,
A sentir las caricias del vaivén en tardes
placenteras,
Y a reconfortarme como nunca al amparo de
tus aguas.
Me iré sin despedirme, grandiosa ciudad
marina,
Pues volveré un día, a rendirte un
homenaje a tus plantas, victorioso.
Que venga el navegante y que siga mi
camino,
Que venga el místico y contemple,
cortejado con bella sinfonía,
La grandeza de la vida encerrada en el
fondo de tus aguas.
Vuelen, vuelen gaviotas en amplio
firmamento,
Den gloria los vientos con raudos y
rítmicos compases.
Júntense viajeros, artistas y curiosos
caminantes,
Miren el sol en su camino queriendo ya
ocultarse,
Allá en el horizonte de una eterna y
sublime sinfonía.
Autor:
Gustavo
Jiménez
Derechos Reservados
Derechos Reservados

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